28 noviembre 2005

Que no me comes "na"

Tiene gracia. Mientras unos nos apañamos la noche del sábado con unos cuantos euros de nada en el bolsillo, otros cuentan con un presupuesto que ni el de "Fernando Alonso" para gasolina.

Esto sobre todo se nota en los días que toca cenita, que puede ser o no con una "churri mona". Eso ya la mala suerte de cada uno (jurjur).

Ellos, (a los pudientes me refiero) pueden irse a cualquier sitio “guay” cenar de puta madre y todavía les sobra para un regalito para ella como puede ser una humilde joya el anillo de “Frodo” por decirte un ejemplo que no iría nada mal. Nosotros, los condenados mortales, tendremos que hacer uso de todas nuestras estrategias administrativas aprendidas de “Telefónica” (obtener mucho a cambio de una mierda). Existe el viejo truco de llevarte a tu acompañante a “Kinepolis” los mejores cines de esta estrellada ciudad llamada Madrid. Lo de estrellada no se bien si es por la bandera o por como está las calles, que parece que han jugado a pelota vasca con Madrid.

En “Kinepolis” disponemos de un amplio menú para cenar. Nachos con tomate, nachos sin tomate, nachos con queso, nachos sin queso, una innovadora receta de nachos con tomate y queso, con jalapeños…. Por el módico precio de 7 euros, cenáis los dos. Lo malo es que cuando te termines la bandeja de nachos, tu ojete estará chillando como un heavy melenudo en la noche de “Halloween”.

Hombre si hay confianza, también puedes usar eso de salir pronto de bares y ya, como estas en plan juerga, intentas colarle eso de “pillar” algo por ahí. Pero eso si, no se te ocurra comprar algo en un bazar chino de estos que siguen abiertos incluso cuando el “Xanadu” esta cerrado. En serio no cierran nunca. Ni para hacer reformas. En una ocasión, entre en el chino que había cerca de mi casa de “Moncloa” para comprar un litro de cerveza y para mi asombro, mientras el chino se cobraba mi litro, una niña de no más de 11 años, estaba pintando la pared de detrás del mostrador con un rodillo.

Claro que para asombros sobre chinos… No ha sido el único. No hace mucho tiempo, hablaba con un chaval de cuyo nombre no quiero acordarme, sobre un acontecimiento que el, “dice”, presenció en uno de estos elegantes establecimientos.

La historia empezó con tres buenos navajazos en el abdomen del comerciante de importación. Toda buena película tiene que empezar fuerte. Además, el arma del delito, crecía en longitud a una velocidad pasmosa. Si es que estos chinos inventan de todo. Resulta, que por no se que disputa, le pinchan al chino repetidas veces, y este, como no tiene papeles (que no es que sea ilegal, que es porque con este horario tan extenso, no ha podido ir a regularizarlos) dice que no puede ir al hospital. Bueno pues resulta, que un comerciante vecino, este si que era autóctono, apareció espontáneamente en el bazar ofreciéndole su ayuda. Le dijo que si era necesario le pagaba la asistencia sanitaria. Mientras la sangre del individuo ya llegaba hasta el estante de las galletitas saladas por lo menos.

Pero lo mejor de esta emocionante trama fue el desenlace. Resulta que en un inesperado giro de guión, el chino si que tenía papeles. Este dato estaba firmemente documentado porque los papeles se los había hecho “la madre del narrador” que trabajaba por aquella época en “el ministerio de inmigración”. Espero que no haya ningún error de redacción porque me estoy partiendo de risa mientras escribo estas líneas. Esta historia es digna de “Tarantino”. No se quién era más tonto de los dos, si él por tomarme por gilipollas o yo por no ver venir a semejante elemento.

dedicado a mis amigos de Alcalá que estuvieron ese jueves conmigo en “El Garaje Sónico”.

09 noviembre 2005

Erase una vez...

¿Recuerdas cuando cada noche, hiciera frío o calor, tu padre o tu madre te contaban un cuento justo antes de dormir? Que tiempos aquellos. El mayor problema en aquella etapa de nuestras vidas era decidir si bajar a la calle la "bici" o el balón. Todo era divertido y dulce como el bocata de “Nocilla” para merendar. Cada día estaba lleno de aventuras y sorpresas. No queríamos que llegara la noche. Aún quedaba mucho a que jugar.

El tiempo pasa, las cosas se complican. Sigue habiendo sorpresas pero ya no tan dulces como el bocadillo ni tan divertidas como “Barrio Sésamo” a las seis. Los tiempos cambian.

Pero no las personas. Bueno si que cambiamos, pero no tanto como pensamos o queremos aparentar. Dentro de cada ingeniero, estudiante, carpintero o conductor se esconde alguien lleno de deseos y de sueños.

Siendo esto así, ¿por que dejar de escuchar cuentos? ¿Acaso un día decidimos que ya no nos gustan los cuentos? El otro día conocí a una persona que no. Se llama “Laura” y es “Cuentacuentos

El Martes fui con mis amigos a verla actuar a “Zanzíbar” un Pub en Alonso Martínez. Al principio comenzó con un divertido monólogo que trataba sobre un poco de todo luego habló sobre horóscopos y mitología pero lo mejor llego al final. Cambió su tono cómico por una relajante voz acompañada por su guitarra. Nos contó una bonita historia de amor que seguramente emocionó a más de uno.

Existen muchas actuaciones de este tipo en Madrid. En bibliotecas, centros culturales y Pubs. Yo opto por los “baretos”. Es más divertido tomarse mientras una copita o algo así.


La Flauta Mágica - Alcántara, 49 – 914012896
El Grito – Isabelita Usera, 63 – 646936324
La Invierna – La Fuenta, 17 (Leganés) – 916948358
Café La Palma – Palma, 62 – 915225031
Libertad 8 – Libertad, 8 – 915321150
Zanzíbar – Regueros, 9 – 913199064
Lamoe – Santísima Trinidad, 32 - 914480104
La Chocita del Loro – Hermosilla, 77 - 910000000

al loríto con el último telefono

02 noviembre 2005

Fin de Semana; que gran invento

Hola holita:

He vuelto. Y en esta ocasión os voy a hablar de un gran invento.

Se trata de del fantástico y esperado "Fin de Semana". Se me llena la boca al pronunciarlo. Tras cinco días de agonía, trabajo, estudios, responsabilidades aburrimiento y ritmo frenético (sobre todo aquí en Madrid) llega Él. El tío que lo inventó, lo tenía muy claro. Dijo:
—A estos “pringaos” les digo que si curran cinco días en unas condiciones pésimas, les dejo descansar dos. Así el lunes les tengo otra vez con fuerzas. Pero eso sí. Les pongo diversiones que valgan muchas “pelas” y así no pueden dejar de currar nunca. Hasta los 65 ahí como tontos dándole a los riñones—.

La de cosas que se pueden hacer en un fin de semana. Desde ponerte pedo el viernes y joderte el resto del “finde” con la resaca, ordenar esa colección de sellos de España que tu abuelo con tanto cariño ha coleccionado para ti o incluso irte de viaje.

Eso es lo que hicimos algunos. Gracias a la gentileza de “Paca y Cruz” (los padres de Edu) que nos cedieron su casa de “Valdecaballeros” (Badajoz) donde pudimos pasar un par de días de lo más relajantes. Entre los momentos destacados del viajecito, podemos mencionar una increíble interpretación del que aquí escribe de un popular tema de los “Police” en el karaoke de “la play” de nuestro amigo “Miñana” que gran momento para la música de este país.

Pero la prueba reina del evento extremeño no podía ser otra que la ruta en Quad que se marcó el amigo "Edu" alias “Biturbo” conmigo de paquete. Desde aquí damos ánimos a “Toñi” (mi madre) que en estos momentos seguirá intentando salvar mis zapatillas que acabaron de barro hasta arriba.

Edu: ¿para cuando la próxima?